
Exámenes y ChatGPT: Marruecos busca fórmulas para frenar el fraude con IA.
Las «marcas de agua» abren el debate sobre el futuro del fraude con inteligencia artificial en Marruecos
Profesores y expertos marroquíes en educación consideran que la incorporación de marcas de agua a los contenidos de texto generados mediante modelos de inteligencia artificial (IA) podría contribuir a limitar el uso poco ético de estas herramientas por parte de los estudiantes para obtener respuestas preparadas, especialmente durante exámenes, pruebas y trabajos académicos.
La empresa estadounidense Anthropic, responsable del modelo Claude, anunció la incorporación de una marca de agua a los contenidos de texto generados mediante su sistema. Google ya había avanzado en esta dirección con SynthID, una tecnología que permite identificar determinados contenidos generados por IA a través de las herramientas de la compañía.
Sin embargo, los expertos consultados advierten de que la eficacia de estas marcas de agua presenta importantes limitaciones en el sistema educativo marroquí. Los exámenes trimestrales y las pruebas oficiales se realizan principalmente por escrito y sobre papel, por lo que un estudiante puede reescribir a mano un texto generado por IA, dificultando la detección de la marca.
Por ello, los especialistas consideran que los profesores tendrán que desempeñar un papel fundamental en la verificación manual de los trabajos y respuestas.
Beneficios y dificultades
Mustapha El Kahma, profesor de Ciencias Sociales en la enseñanza secundaria, señala que cada vez son más los estudiantes que recurren a la inteligencia artificial para responder a preguntas de exámenes.
Según explica, una vez que reciben las hojas de una prueba, algunos alumnos pueden fotografiarlas y enviarlas a herramientas de IA para obtener respuestas.
El principal problema, según el docente, es que una de las formas de ocultar las marcas de agua consiste precisamente en copiar a mano el contenido generado por la inteligencia artificial, algo que encaja con el formato tradicional de los exámenes escolares.
No obstante, considera que existen otros métodos para detectar un posible uso de IA. En Matemáticas, por ejemplo, un profesor puede identificar respuestas que utilizan procedimientos o fórmulas que están por encima del nivel educativo del alumno o que no corresponden a los contenidos establecidos en el currículo.
En Ciencias Sociales, la comparación con el nivel de conocimientos habitual del estudiante también puede ayudar a determinar si una respuesta ha sido elaborada con ayuda de inteligencia artificial.
El profesor considera que las marcas de agua pueden ser especialmente útiles cuando los trabajos o respuestas se presentan en formato digital. En el caso de los exámenes escritos, el docente podría digitalizar o fotografiar la respuesta y someterla posteriormente a herramientas de IA para analizar su posible origen.
Como posible solución, El Kahma plantea que las empresas tecnológicas desarrollen sus sistemas para que rechacen responder a exámenes escolares o pruebas oficiales, como parte de una estrategia destinada a fomentar un uso más responsable de estas tecnologías.
Una medida «útil»
Por su parte, Jamal Chafik, experto en educación y antiguo inspector pedagógico central, considera que la IA se limita actualmente a responder a las preguntas que recibe, sin ofrecer necesariamente mecanismos que permitan conocer el origen de las respuestas.
A su juicio, la incorporación de marcas de agua que permitan rastrear el origen de los contenidos generados podría constituir una herramienta útil para mejorar la trazabilidad.
Chafik subraya, no obstante, que Marruecos necesita formar y sensibilizar a sus profesionales de la educación sobre esta nueva realidad tecnológica y sobre la cultura digital en general.
El experto considera necesario desarrollar un marco pedagógico específico que permita preparar a las nuevas generaciones para utilizar la inteligencia artificial de manera adecuada.
También reclama elevar la formación sobre IA más allá del conocimiento de sus aplicaciones y enseñar a los estudiantes a comprender sus límites éticos y los contextos apropiados para utilizarla, ya que, según afirma, la cultura relacionada con el uso ético de las herramientas digitales sigue siendo insuficiente en Marruecos.
Reclaman adaptar la educación
Ridouan El Ramti, representante de los administradores educativos en las comisiones centrales del Ministerio de Educación Nacional, considera que la inteligencia artificial es una consecuencia inevitable del avance tecnológico y que su utilización presenta tanto ventajas como inconvenientes.
Por ello, defiende la necesidad de regular y orientar su uso en los centros escolares y universitarios, incluyendo herramientas como las marcas de agua.
También considera fundamental inculcar a los estudiantes una cultura de citación y referencia de las fuentes. A su juicio, la inteligencia artificial puede utilizarse como herramienta de apoyo y recurso didáctico, siempre que exista un marco claro que establezca cómo y cuándo debe utilizarse.
Finalmente, El Ramti sostiene que los programas educativos deben adaptarse al creciente uso de la inteligencia artificial y propone incluso introducir una asignatura específica sobre IA en los centros educativos, con el objetivo de que los estudiantes comiencen a familiarizarse con esta revolución tecnológica desde edades tempranas.
Publicado el : 19 de agosto de 2026
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