
El campo guatemalteco pierde sus cultivos ante una sequía cada vez más severa.
La sequía golpea al campo guatemalteco y deja a cientos de familias al límite
La falta de lluvias está agravando la situación de numerosas familias campesinas en el este de Guatemala, donde los cultivos se han visto seriamente afectados. En El Jícaro, en el departamento de El Progreso, el agricultor Felícito Marroquín, de 72 años, perdió las 3,5 hectáreas de maní que había sembrado y de cuya cosecha dependían buena parte de los ingresos destinados a la alimentación de su familia.
Sobre un terreno completamente reseco y cubierto de grietas, Marroquín contempla las plantas marchitas que no llegaron a producir. El agricultor asegura que había invertido más de 15.000 quetzales, alrededor de 1.930 dólares, en la siembra, pero la ausencia prolongada de precipitaciones acabó con toda la producción.
La venta del maní le permite habitualmente adquirir productos básicos como maíz y frijoles. Sin embargo, este año la cosecha no dejó prácticamente ningún rendimiento, aumentando la incertidumbre económica de una familia que depende directamente de la agricultura.
El Corredor Seco, entre la falta de agua y la precariedad
La situación de El Jícaro forma parte de un escenario más amplio en el denominado Corredor Seco centroamericano, una extensa zona caracterizada por la escasez de precipitaciones y en la que viven más de diez millones de personas. En Guatemala, miles de hogares rurales afrontan las consecuencias de unas condiciones climáticas cada vez más difíciles.
En la aldea Las Ovejas, también en el área afectada, el panorama es similar. Los cultivos destinados tanto al consumo familiar como a los pequeños huertos comunitarios han quedado prácticamente destruidos.
En una vivienda de condiciones precarias, Jesús Rodríguez muestra unas pequeñas mazorcas que apenas desarrollaron grano. A su lado, Delfa Esperanza Carías observa los terrenos improductivos y lamenta que meses de trabajo hayan terminado perdidos por la falta de agua.
Para estas comunidades, la sequía no representa únicamente la pérdida de una cosecha. La reducción de la producción agrícola amenaza directamente los ingresos familiares y el acceso a alimentos básicos, obligando a muchos campesinos a buscar nuevas formas de subsistencia en un contexto de creciente vulnerabilidad.
Publicado el : 20 de septiembre de 2026
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