
La economía venezolana busca oxígeno en el sector energético.
Venezuela apuesta por el petróleo y el sistema financiero para iniciar una lenta recuperación
La economía venezolana comienza a mostrar señales moderadas de recuperación apoyada principalmente en el sector petrolero y en un tímido reordenamiento financiero, aunque bajo un escenario de fuerte control externo y profundas limitaciones estructurales. Las expectativas de un cambio político radical han sido sustituidas por una coexistencia incierta entre el chavismo y los intereses estadounidenses, lo que ha permitido cierta mejora en el consumo, el abastecimiento y la estabilidad de precios.
La reciente flexibilización parcial de las sanciones por parte de Estados Unidos ha abierto la puerta al regreso de grandes petroleras internacionales como Shell, Repsol y Chevron, esta última con planes de aumentar significativamente su producción. Sin embargo, el flujo de ingresos petroleros estará estrictamente supervisado por Washington, que controlará la mayor parte de los recursos y su destino, reduciendo la discrecionalidad del Gobierno venezolano sobre las divisas.
El nuevo esquema cambiario se asemeja a una dolarización indirecta, donde los ingresos petroleros se canalizan a través del sistema bancario para financiar importaciones prioritarias. Aun así, los efectos positivos serán graduales y dependerán de una profunda reforma legal e institucional que reduzca los riesgos de expropiación, controles de precios y trabas regulatorias, factores que siguen desincentivando la inversión.
El sector petrolero continúa siendo el pilar central de la economía, al generar la mayoría de las divisas y una parte sustancial del PIB. La flexibilización normativa aprobada por la Asamblea Nacional busca atraer capital privado, pero una mayor participación de grandes compañías internacionales requerirá garantías jurídicas más sólidas. Asimismo, el levantamiento de sanciones facilitaría el retorno de empresas de servicios petroleros clave para reactivar yacimientos deteriorados.
En contraste, el sistema financiero venezolano permanece muy debilitado. La inflación elevada y la ausencia de crédito han reducido a la banca a funciones operativas básicas. La posible reconexión con el sistema financiero internacional, mediante el levantamiento de sanciones financieras, sería crucial para atraer capital, reactivar el crédito y recuperar instrumentos como la banca de inversión y el capital de riesgo.
Por último, la precariedad de los servicios básicos, la infraestructura y las telecomunicaciones sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la recuperación. El Gobierno impulsa un amplio paquete de reformas legales para modernizar sectores estratégicos y atraer inversión extranjera, pero persisten dudas sobre su capacidad política para generar consensos internos, garantizar estabilidad y avanzar en reformas profundas en un contexto marcado por presiones externas y fragilidad institucional.
Publicado el : 17 de febrero de 2026

Compartir este artículo:












